Energía nuclear en España

torre refrigeracionCentral nuclear de Trillo, en Guadalajara, España.©guadanews.es

Energía nuclear en España

En España hay cinco centrales nucleares en activo con un total de siete reactores: Almaraz I y II, Ascó I y II, Cofrentes, Trillo I y Vandellós II. Además, hay un reactor desconectado: Garoña, y dos en desmantelamiento: Vandellós I y José Cabrera-Zorita. Existe una fábrica de combustible nuclear en Juzbado, Salamanca y un centro de almacenamiento de residuos radiactivos de baja y media actividad en Hornachuelos, Córdoba. Además, hay un proyecto de construcción de Almacén Temporal Centralizado (ATC) en Villar de Cañas, Cuenca para los de mayor radioactividad.
Hasta febrero de 2011 existió una moratoria por la que no se contemplaba la construcción de nuevas centrales, pero en esa fecha se aprobó en el Senado la Ley de Economía Sostenible por la que se permite la ampliación del periodo de vida útil de las centrales nucleares más allá de los 40 años si lo autoriza el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). El desarrollo nuclear español comenzó durante el régimen franquista tras la Segunda Guerra Mundial, de manera independiente (acorde con las políticas autárquicas de la época). Aunque oficialmente se trataba de un programa de uso civil, existía la intención secreta de su aplicación militar. No obstante, y aunque se hicieron notables progresos, no fue hasta la apertura del régimen en la década de 1950 cuando se pudo proyectar la primera central. Este desarrollo precoz situó a España en la avanzada en la aplicación de estas tecnologías.
Sin embargo, se trata de un tipo de energía muy controvertida debido a diferentes aspectos: la seguridad de las centrales nucleares (se han producido en España incidentes de nivel 1, 2 y 3), los residuos radiactivos generados y la proliferación de armamento nuclear, y la sociedad española —así como los grupos ecologistas— se declaran mayoritariamente en contra (o más a favor de otros tipos de energía, como las renovables). En cuanto a los partidos políticos, en los últimos años algunos han evolucionado a posiciones más favorables hacia ésta, debido a algunas de sus características como la estabilidad de la generación energética y a nuevos fenómenos como el cambio climático.

Historia

Se puede afirmar que el padre de la energía nuclear en España fue José María Otero de Navascués, director del Laboratorio y Taller de Investigación del Estado Mayor de la Armada, y una de las personalidades científicas de mayor relieve en España durante los años posteriores a la Guerra Civil.
En diciembre de 1942, Enrico Fermi logró la primera reacción nuclear controlada. Pero el objeto de ésta no era la producción de energía, sino la de crear armas atómicas. El lanzamiento de Little Boy y Fat Man en 1945 sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki conmocionó al mundo, desvelando todo su potencial.

Primeros años

Inmediatamente después, en 1945, el gobierno franquista de la época reservó en favor del Estado los yacimientos de uranio ante la presunción de la existencia de dichos minerales, declarándolos posteriormente de interés nacional. Tres años más tarde se formaba el primer embrión de investigación nuclear: la Junta de Investigaciones Atómicas, presidida por Otero de Navascués. Los primeros objetivos se orientaron a la formación del personal, al estudio de la explotación de los yacimientos de uranio, así como de las técnicas relacionadas con la extracción, metalurgia y física del mineral.
Posteriormente, por el Decreto-Ley de 22 de octubre de 1951 se transformaría la Junta en Junta de Energía Nuclear (JEN), comenzando entonces la investigación sistemática de minerales radiactivos en España.

central nuclearCentral nuclear José Cabrera en Almonacid de Zorita, Guadalajara, España. Primera central nuclear en verter electricidad a la red en España (1969).©Mr Tickle

Uso civil

En 1953 se produjo un acontecimiento que permitió un salto cualitativo en las investigaciones: el Presidente de los Estados Unidos Dwight D. Eisenhower pronunció su discurso Átomos para la Paz en el que expresaba su apoyo para el desarrollo de proyectos pacíficos de energía nuclear en los países aliados. Por supuesto, esta situación también beneficiaba a las empresas estadounidenses del sector, sin olvidar que la Unión Soviética también había logrado explotar la bomba H. Así, en 1955 España firmaba con Estados Unidos un acuerdo de cooperación nuclear, en virtud del cual España recibió su primer reactor (Zorita), así como uranio enriquecido.
La estructura nuclear industrial civil en España comenzó entonces a crearse en los años 60, con la decisión de ampliar el parque nuclear y construir las centrales de Garoña y Vandellós I (constituyendo la llamada Primera Generación); fuertemente impulsada desde la Administración por la JEN. En estos primeros proyectos los ingenieros y los constructores eran la misma entidad. La primera central construida, Zorita, se desconectó en 2006 y se encuentra en fase de desmantelamiento hasta 2015. Su construcción se inició en julio de 1965 y entró en operación comercial en agosto de 1969, sólo quince años después de que se construyera la primera central en el mundo (Óbninsk, en Rusia, en la antigua URSS).
En la Segunda Generación de centrales tuvieron mayor protagonismo diversas empresas nacionales (Empresarios AgrupadosINITEC y ENSA): Almaraz I y II, Ascó I y II, Cofrentes.
La central nuclear de Lemóniz comenzó a construirse en 1972 y aunque el grupo I (de los dos de que constaba el proyecto) estaba terminado y únicamente estaba a falta de ser cargado con el combustible no llegó a ser puesta en funcionamiento, fue paralizada definitivamente por la moratoria nuclear aprobada por el gobierno español de Felipe González en 1984.
En 1974 se paralizó el proyecto de construcción de una central en Águilas, Cope, provincia de Murcia. Hubo bastante oposición vecinal y de ecologistas contrarios a su instalación. El 23 de febrero de 1974, el jefe de Protección Civil de la región presentó un escrito en el que alegaba que Marina de Cope era una zona de riesgo sísmico por lo que el proyecto fue definitivamente paralizado. Pasados 37 años, el 11 de mayo de 2011, se produjo -a 20 kilómetros del lugar previsto para la ubicación de la central- el terremoto de Lorca de 2011 suceso que confirmaría dramáticamente el riesgo sísmico de la zona.
A pesar de estos 'contratiempos' las empresas españolas se fueron incorporando a las tecnologías nucleares, consolidándose en la década de los 80 durante la construcción de las centrales de Tercera Generación (Vandellós IIy Trillo), con la construcción de fábricas, tanto de equipos como de combustible, así como de servicios especializados. En 1985 se creaba asimismo la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (ENRESA), encargada de su gestión.
Mientras que las centrales de la Primera generación fueron construidas principalmente por empresas extranjeras (con la colaboración de empresas españolas de ingeniería, construcción y montaje, así como fabricantes de equipos, sobre todo eléctricos), se pasó de una participación del 43% total, a un 75% en las de segunda generación, y finalmente a un 85% en las centrales de tercera.
Sin embargo, en 1983 tras la llegada al poder del PSOE se suspendieron los ambiciosos programas de energía nuclear, promesa electoral que figuraba en su programa para las elecciones de 1982. La moratoria se aprobaría finalmente en 1984 (dos años antes por lo tanto del accidente de Chernóbil), e incluía una compensación económica anual a las empresas energéticas de unos 65 millones de euros anuales pagada vía tarifa eléctrica, saldada finalmente en 2015. En octubre de 1989 se producía el incidente más grave en una central nuclear en España, en la central de Vandellós I, que obligaría a la postre a su cierre, siendo retirada la licencia de explotación por el gobierno.
En 1992 se aprobó el Plan Energético Nacional 1991—2000, manteniéndose la moratoria nuclear, pero en el que se potenciaba la investigación en esta tecnología y en el que se resaltaba la contribución de este tipo de energía en la garantía del suministro. Así, en 1991 se paralizaron, siendo posteriormente suspendidas (1994), las obras de cinco centrales nucleares proyectadas: Lemoniz I y II, perteneciente a la segunda generación; y las centrales de Valdecaballeros I y II y Trillo II, de la Tercera. Las pérdidas alcanzarían los 729.000 millones de pesetas dadas las grandes inversiones que habían tenido que realizar las empresas eléctricas.
La capacidad de energía nuclear ha aumentado desde entonces mediante mejoras en los reactores ya construidos.

Agentes nucleares

Además de las empresas que gestionan las centrales y las que proveen diferentes bienes y servicios a éstas, cabe destacar:
ENUSA: Enusa Industrias Avanzadas, S.A. se creó en 1972 con el nombre de Empresa Nacional del Uranio, S.A. (ENUSA), mediante una iniciativa que pretendía impulsar la importancia del componente nuclear en el desarrollo energético español. Durante más de 25 años explotó una mina de uranio en Saelices el Chico (Salamanca) que desde 2001 se encuentra cerrada y recuperada; sin embargo, en 2010 la sociedad australiana Berkeley Resources ha mostrado su interés por reabrir la mina, realizando prospecciones.
ENRESA: la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos, S.A. (ENRESA) es una empresa pública constituida en 1985 para dar solución de forma unificada a la gestión de los residuos radiactivos producidos en España.
Consejo de Seguridad Nuclear: institución dependiente de la Administración encargada de controlar el efecto de las radiaciones ionizantes sobre los trabajadores, el medio ambiente y la población, y la seguridad de instalaciones nucleares y radiactivas.

Instalaciones nucleares

Parque de centrales nucleares en España

Las centrales españolas están participadas, en diferentes proporciones según cada central, por las empresas privadas siguientes: Nuclenor, Endesa, Unión Fenosa, Iberdrola y HC Energía, habiendo ocupado algunas de ellas puestos delanteros en clasificaciones internacionales de las mejores centrales nucleares.
En 2016, se encuentran operativas y conectadas a la red cinco centrales nucleares, con siete reactores en total. La potencia total disponible es de 7416 MW.Actualmente hay tres reactores nucleares que están desconectados. Mientras que el cese de actividad de la central de Zorita se debió a su antigüedad, el cierre de Vandellós I se produjo tras la retirada de la licencia por parte del gobierno, como consecuencia del suceso ocurrido en octubre de 1989 —un incendio en la sala de turbinas—, que fue calificado de nivel 3 (incidente importante) en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares, tratándose del accidente más grave en la historia nuclear española.
En total ha habido diez reactores nucleares en España repartidos en siete centrales nucleares.

©Wikipedia

• La potencia de las centrales nucleares se incrementa levemente cada año debido a que el aumento de la edad de las centrales conlleva un consumo más eficiente del combustible. La variación de la producción nuclear interanual responde a la coincidencia de recargas y averías de las centrales. Las variaciones en el porcentaje de cobertura de la demanda eléctrica peninsular depende de: 1º. la disponibilidad de las centrales nucleares, 2º. la evolución de la demanda eléctrica, que fue creciente hasta 2008 y decreciente desde 2008 y 3º. la incidencia del paulatino cierre de reactores a medida que van cumpliendo su vida útil. En todo caso se puede afirmar que la energía nuclear aporta 1/5 de la demanda eléctrica peninsular.

Aprovisionamiento en Uranio – Ciclo del combustible

• Desde 1959 hasta 1981 estuvo operativa la fábrica de uranio de Andújar (FUA) situada en el término municipal de Andújar (Jaén). Esta instalación está clasificada como instalación radiactiva de 1.ª categoría.
Entre 1991 y 1995 se desarrollaron los trabajos de desmantelamiento ejecutados por ENRESA.
Desde 1995 dio comienzo el denominado período de cumplimiento, establecido inicialmente en diez años, para verificar que los parámetros de idoneidad de las actuaciones de restauración y acondicionamiento ejecutadas, se comportan según lo previsto. Transcurridos los diez años del periodo de cumplimiento, no se han alcanzado aún los valores previstos, el emplazamiento continúa en periodo de cumplimiento.
• Desde 1972 hasta 2001 existió una mina de uranio en Saelices el Chico, en Salamanca. Sin embargo, ésta fue cerrada porque la explotación ya no era rentable.
• A fecha de abril 2011 se importa todo el uranio, que es ensamblado después en la fábrica de elementos combustibles ENUSA, en Juzbado. En 2008, el uranio importado procedía de Rusia (45 %), Australia (22 %), Níger (20 %), Kazajistán (6 %), Canadá (5 %), entre los más importantes.

Fábrica de elementos combustibles de Juzbado

En operación desde 1985, se montan elementos combustibles de tipo PWR y BWR. Durante el año 2008 se han fabricado 309 toneladas de uranio (tU): 227 tU para recargas de los reactores de agua a presión PWR y 82 tU para recargas de los reactores de agua en ebullición BWR. Un 60% se destinó a la exportación, entre otros países a Alemania, Francia, Finlandia, Bélgica y Suecia.

Tratamiento de los residuos

De los residuos radiactivos producidos en España, el 95 % son de baja y media actividad y el otro 5 % (160 toneladas anuales) de alta.

De alta actividad

No existe ningún almacén de residuos de alta actividad en España, por lo que durante la actividad normal de las centrales nucleares este tipo de residuos se almacenan temporalmente en piscinas situadas en sus propias instalaciones, debiendo ser trasladados a almacenes de otros países cuando las centrales son desmanteladas. Concretamente tiene alquilado almacenamiento de residuos en Reino Unido, que deberán volver a España a finales de 2010; y en Francia, que deberán volver en 2011. Si España no pudiera asumir el retorno de estos residuos por no disponer de un lugar apropiado, debería asumir multas de hasta 60 000 € diarios. Por ello, el gobierno de España aprobó por unanimidad en 2004 el sexto Plan General de Residuos Radiactivos de España, que contemplaba la construcción de un Almacén temporal de residuos de alta actividad Centralizado.
Así, en 2009 el gobierno elaboró un proyecto para crear el almacén temporal centralizado de residuos de alta actividad en algún municipio español, siendo elegido en 2011 el municipio de Villar de Cañas de la provincia de Cuenca, para albergarlo.
Este proyecto será una instalación en superficie diseñada para guardar en seco hasta 12.816 m3 de residuos. El aislamiento de estos se realizará mediante tres barreras. Una cápsula de acero inoxidable, un tubo de almacenamiento de acero inoxidable y una estructura de hormigón de casi dos metros de espesor, siendo el conjunto impenetrable por las radiaciones.

De baja y media actividad

Los residuos de baja y media actividad son acondicionados por las propias centrales, debiendo cumplir los criterios de aceptación establecidos para su almacenamiento definitivo en El Cabril (Córdoba). Se estima que tenga capacidad hasta cerca de 2030. Existe asimismo una zona temporal de almacenamiento en la central nuclear de Trillo.

Seguridad nuclear, accidentes e incidentes

Existe una escala internacional para medir los eventos nucleares: la Escala Internacional de Accidentes Nucleares (INES). Así, para que un evento se considere accidente nuclear debe producirse al menos una muerte por radiación, por lo que un accidente es una situación muy grave. Se define "incidente nuclear" como aquellos acontecimientos de menor magnitud que implican proximidad al lugar del accidente y de escasa trascendencia (si alguna) fuera del emplazamiento de la instalación.
Por suerte en España no se ha producido ningún accidente nuclear. El incidente más grave (nivel 3 en la escala INES, "incidente importante") se produjo en la central nuclear de Vandellós I en 1989, cuando la sala de turbinas se incendió. El elevado coste de las medidas exigidas por el organismo regulador español (CSN) para corregir las irregularidades detectadas hicieron que la empresa explotadora decidiera su cierre definitivo.

energia nuclear españaRepresentación piramidal de la Escala INES.©Silver Spoon

Incidentes en la Central de Ascó

Más recientemente, en 2004 y 2007 se produjeron varios escapes radioactivos en las centrales gestionadas por la Asociación Nuclear Ascó-Vandellós (ANAV). El incidente de 2004 en la central de Vandellós-2 fue calificado por el CSN como el más grave después del accidente de Vandellós-1 y afectó al sistema de refrigeración del núcleo del reactor (incidente de nivel 2). Además, la empresa trató de ocultar el suceso: durante la investigación del primer incidente en el Congreso de los Diputados el CSN reconoció que ANAV priorizó sus intereses económicos a la seguridad manteniendo la central funcionando en condiciones de "seguridad degradada". Finalmente ANAV sería sancionada en el año 2006.
Durante el invierno de 2007-08 fueron liberadas partículas radioactivas en la central de Ascó-1. De nuevo, ANAV no informó a la opinión pública sino varios meses después, tras la denuncia de Greenpeace (alertada al respecto por algunos trabajadores). En mayo de 2009 el incidente de fuga de partículas radiactivas del 2007-2008 se tradujo en la imposición de una multa de 15,3 millones de euros por parte del Ministerio de Industria. y actualmente (febrero de 2011) el caso se encuentra en la vía penal. La asociación ecologista denunciaba asimismo que no se trata de sucesos aislados, sino que existe un rosario de incidentes en las centrales debido a una falta de cultura de la seguridad.

Santa María de Garoña

Tan sólo en el año 2008 se notificaron al CSN siete sucesos. Entre dichos sucesos, seis fueron clasificados como nivel 0 en la Escala Internacional de Sucesos Nucleares (INES) y uno como nivel 1. (seguidos de ocho sucesos en el 2009 y otros cinco en el 2010, todos ellos de nivel 0).
Por otro lado, para la refrigeración de la central se emplean las aguas del río Ebro, produciéndose un aumento de su temperatura de más de 15 grados, lo que provoca enormes problemas de eutrofización y alteración en el río, a pesar de que la autorización otorgada a Nuclenor por la Confederación Hidrográfica del Ebro especifica que "en el río -Ebro- el máximo incremento admisible para la temperatura tras la zona de dispersión térmica, respecto a la temperatura aguas arriba, será en cualquier caso de 3 grados".

Incidentes en la Central de Vandellós II

El 1 de junio de 2007 los problemas de corrosión detectados (agosto de 2004) en el sistema de refrigeración de Vandellós II fueron clasificados como incidente de nivel 2, siendo la central sancionada con 1,6 millones de euros.
El 24 de agosto de 2008 se produjo un incendio en el edificio de turbinas debido a un fallo en el interruptor de generación del turboalternador que produjo la parada automática del reactor y por tanto su desconexión de la red. Al no provocar ninguna consecuencia radiológica y los sistemas de seguridad haber actuado correctamente se categorizó el suceso como de Nivel 0.

Central de Cofrentes

Cofrentes ha notificado al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) una media de 10 sucesos anuales en la última década (2000-2010). Asimismo, en los noventa, registró tres de nivel 1, que se califican de 'anomalías'.

Vulnerabilidad frente a ataques terroristas

En España los servicios de información antiterrorista -CNI, Policía Nacional y Guardia Civil- han advertido en varias ocasiones de la vulnerabilidad de las centrales nucleares ante un ataque terrorista. El reforzamiento de la seguridad supone un incremento de los costes tanto para las empresas -responsables de la seguridad interior de las centrales- como para el presupuesto del país -que debe vigilar el espacio aéreo, los accesos, etc. y poder responder de manera eficiente ante un posible ataque.

La energía nuclear en el sistema energético español

Las 6 centrales nucleares españolas han visto su participación en la cobertura de la demanda mermada progresivamente debido al crecimiento constante de ésta en las últimas décadas y su estabilización debido a la moratoria nuclear de los años 80, pasando del 35 % en 1996 a menos del 20 % en el año 2009.
En condiciones normales, las centrales nucleares funcionan siempre a potencia nominal. Por lo tanto, ante un valle de demanda (o un pico de producción), serán otros los sistemas que serán desconectados para no tener un exceso de generación en un momento dado. Por ejemplo, bajar las térmicas o desconectar los generadores eólicos.​

Industria nuclear española

Durante la década de los años 80, coincidiendo con la construcción de la Tercera Generación de centrales, se produjo el momento de máxima actividad de la industria nuclear en España, proporcionando empleo a más de 20 000 personas, entre ellas más de 5000 técnicos de alta cualificación. Además, habría que añadir aproximadamente 20 000 personas más de empleo indirecto, en múltiples empresas suministradoras de bienes y servicios. Toda esta actividad implicó un importante esfuerzo de asimilación de tecnología y de formación en técnicos y especialistas, que dio como resultado unas cifras muy altas de participación nacional en la construcción de las centrales nucleares, pasando de un 43 % total en las centrales de primera generación a un 75% en las de segunda y a un 85 % en las centrales de tercera generación.
Según la Presidenta de Foro Nuclear, en 2008 30.000 personas trabajaban en el sector nuclear en España de forma directa e indirecta, y si se decidieran abordar nuevos proyectos nucleares, la industria nacional afrontaría el 80 % de los programas de construcción.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies